jueves, noviembre 22, 2007

Acho, tardes de sol y sombra

Lima, ciudad de tradiciones, está representada por su propia iconografía, como la silueta del cerro San Cristóbal o sus balcones coloniales, pero también por costumbres arraigadas desde la época de la colonia, una de ellas; las corridas de toros y su monumental plaza de Acho, que desde 1766 es la meca de la tauromaquia peruana.

Todos los años, a fines de octubre, en la famosa Feria del Señor de los Milagros se pone en juego el Escapulario de Oro entre los más diestros matadores del orbe; preciada presea que consagra al ganador como uno de los mejores del mundo.

A coliseo lleno, y expectativa plena de sol a sombra, salen al ruedo las cuadrillas; cada una con el Espada de cartel, sus banderilleros, y picas de corcel. En corrales; los oponentes, esperando en lugar sombrío aceptar en sacrificio el duro desafío.

Todos en la arena, y esgrimidas las armas, estampas, e intenciones; van las primeras acciones: el de a pie prueba la embestida de su oponente; el de pezuñas prueba los primeros aceros, en las picas y banderillas que le tocan en suerte. Derramada la primera sangre, quedan dos en el ruedo, dos en la lucha; el astado, a jugarse la vida por la reputación de su casta; el de luces, a jugarse la reputación por la prevalencia de su vida.

La lucha se vuelve danza, el Espada conduce con muleta y mano diestra, la bravura de la bestia; el animal, si es de buen linaje, se deja llevar sin sacrificar su orgullo, pero no está dispuesto a perdonar error alguno, y presto a cobrar la falta, a primera oportunidad se convertirá en verdugo.

Llega el final, de la suerte y del animal; el torero afina el pulso, el toro afina la mirada, ambos esperan que suceda rápido, que no falle la mano y que el sacrificio no resulte en vano. Frío acero en ardiente estocada, penetra la carne en viaje al corazón como ultima parada… la suerte esta echada!

Si el hombre fue diestro y profesional, se lleva la admiración del público y los apéndices del animal. Si el toro fue bravo, incansable y valiente, dará a su divisa otra generación de esa raza imponente.

Es así como transcurren las corridas de toros en Acho, en un ambiente sui géneris con olor a duelo de otros tiempos, en que hombres y bestias estaban en relación permanente de coraje, de vida, y de muerte. Tardes de Acho, tardes de sol y sombra de un espectáculo con aficionados y detractores, pero parte innegable del patrimonio histórico de la ciudad de Lima.
















Imágenes: Acho, Feria del Señor de los Milagros 2007






































Texto y fotos: © Carlos García Granthon
Derechos reservados

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8 Comments:

Blogger Mickel said...

Sin comentarios

8:18 PM  
Blogger Carlos Garcia Granthon said...

jajaja, buen intento Mickel; pero pudiste dejar tu link de protesta abiertamente, aqui no hay censura, mientras no hayan insultos.

2:36 PM  
Anonymous il maistro said...

Uyyy que divertido, que emocionante debe ser matar a un animal por diversión... se deben sentir muy valientes, muy bravos los toreros... tira de locos aquellos que quieren que este hermoso espectáculo pague impuestos, el toreo es cultura!! el rock no lo es!!! Viva la cultura del asesinato!!
Ignorantes.

5:01 PM  
Blogger La Hiena Chola said...

Creo que precisamente para evitar insultarte, Mickel evito mencionar palabras sobre tu cojonuda entrada.

8:53 PM  
Blogger Carlos Garcia Granthon said...

Argumentos "de peso" como los dos anteriores son los que realmente desvirtuan cualquier buena intencion que pudieran tener los movimientos antitaurinos y de defensa de los animales.

11:27 AM  
Anonymous Jesus said...

Divertirse con el dolor de un ser vivo es lo peor, solo gente enferma podria hacer eso, lo taurinos son la expresion del salvajismo de los hombres hacia los demás animales.

8:52 AM  
Anonymous Anónimo said...

De verdad creo que la gente vegetariana que escribe en los post anteriores lo hace sin conocimiento de causa si tanto les aborrece eso no vayan a verlo y ya esta, un saludo desde la distancia, muy buenas fotos y muy buen blog, espero que actualices mas seguido.

7:48 AM  
Blogger Roberto Bárcena said...

Todo documento es valioso porque captura la realidad infinita y fugaz que nos rodea. Por eso me gusta la fotografía.
Qué emoción si yo pudiera ver fotos de los "espectáculos" que pagó el emperador Tito cuando inauguró el anfiteatro Flavio.
Pero es desagradable leer elogios de la barbarie. Y lo es aunque uno mire para otro lado.
Lo mismo puedo decir de estas fotos de la arena en Acho.

Roberto Bárcena

12:17 PM  

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