lunes, octubre 20, 2008

Cuzco overnight




El sol se oculta tras el aserrado perfil del horizonte andino y cae la noche sobre la imperial ciudad de Cuzco, que no duerme ni descansa, solo cambia el tono y la fuente de la luz que la mantiene despierta para la legión de trotamundos que cobija. Alberga a miles de invitados; son transeúntes, mantienen el número pero cambian los rostros, cada día cientos llegan y cientos se marchan.

Trotamundos



Septiembre 22 a Octubre 15 de 2008

Eran las 21:00 en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, en Lima, ninguno de los cuatro contábamos con boletos aéreos, pero teníamos que viajar a Bolivia esa misma noche…

En realidad la historia comenzó algunos días atrás, cuando me contrataron desde ultramar, como fotógrafo, para realizar unos reportajes sobre ”Comercio Justo” en Perú y Bolivia. Para ser más preciso con los orígenes de esta crónica; diré que fue exactamente el lunes de esa misma semana, que conocí a Fiona, experimentada reportera británica y excelente persona, cuando comenzó esta loca carrera por las tierras alto andinas.

Aquel lunes 22 de Septiembre, cuando empezó mi asignación, luego de unas breves entrevistas y sus respectivas fotos en Lima, ambos partimos para Cuzco; llegamos al atardecer sin mayores inconvenientes y tras las coordinaciones de rigor salí a tomar algunas fotos de la ciudad imperial, pero… demasiada gente en las calles; por intentar tomarle una foto a la famosa piedra de los doce ángulos en contrapicado, fui pisoteado tantas veces como vértices tenia la condenada piedrecita; así que decidí esperar hasta mas tarde cuando hubiese menos tumulto y me fui a cenar. Durante la comida me enteraría que precisamente esa noche, la única que tenia programada pasar en Cuzco, a algún venerable hijo de la ciudad imperial se le había ocurrido apagar temprano las luces de los monumentos históricos; empezando por la pileta, de la cual solo alcance a tomar una foto, para luego correr por toda la empedrada ciudad tratando de capturar en mi cámara lo poco que quedara iluminado, antes que el anónimo apagador de luces apagara también mis oportunidades.