martes, febrero 15, 2011

El Extraño Caso de Teodoro Candioti


Era viernes, a fines de enero de 2011, cuando recibí correo de Don Carlos Candioti, natural de Santa Fe, Argentina, pidiéndome retratar la lápida de Teodoro Candioti, antepasado suyo que vino al Perú en el siglo XVIII como Mayordomo Mayor del Palacio del Virrey  a dejar en estas colonias la cimiente de su apellido por derecho propio, y sus huesos por ensañamiento ajeno. Habiendo realizado yo el registro gráfico de algunos cementerios patrimoniales, criptas y panteones, no me resulta inusual recibir algún pedido privado para la ubicación y retrato de la lápida de algún hidalgo de heroico legajo o de alguna dama de alegre historial,  que sin más alternativa  tuvo a bien dejar sus huesos en estas tierras y que por algún motivo resulta esquivo a la seria  investigación genealógica o a la simple curiosidad de sus descendientes. Pagados honorarios y gastos, y mientras el ilustre finado acceda a quedarse quieto para la foto, normalmente acepto de buen grado y absoluta confidencia, tan extrañas asignaciones, mismas que en esta ocasión me llevaron a descubrir tan dramática historia tras una insulsa lápida y que me permito narrar a continuación: