jueves, julio 10, 2014

Nueve dias en Pekin


Junio de 2014


15 de Junio, es un largo vuelo desde Lima hasta Paris, y Paris sería sólo una parada en  la mitad del camino a Beijing, donde voy a asistir al Humanity Photo Award 2013, pues me encuentro entre los nominados a uno de los premios… en fin, para abreviar; digamos que son satisfacciones que de cuando en vez nos da el oficio de fotógrafos documentalistas.

Como decía; es un vuelo largo; el Océano Atlántico, 35,000 pies por debajo de mi aburrimiento, se ve monótono desde la ventanilla del Boeing 777, la sonrisa de la linda azafata francesa es dulce las primeras cinco horas, luego va perdiendo su encanto como  un caro perfume que se va desvaneciendo con el continuo interactuar con otras personas. Las películas de la videoteca del avión, ya las vi todas.  Tal vez en la opción de “pay per view” haya algo interesante, sólo es cuestión de gastar algunos pocos Euros de la tarjeta de crédito… La tarjeta!!!, Mierda!!! Dejé la tarjeta de crédito olvidada en casa!!!....   ni modo de decirle al piloto que dé la vuelta, que yo le pago la gasolina y le invito una coca cola… No, ya no hay marcha atrás, me voy, literalmente hablando, al otro lado del mundo sólo con lo que pueda tener en la billetera. Bueno, algo de efectivo tengo, pero mis planes de volver en el Expreso Transiberiano (Pekín – Moscú) se fueron por el retrete del avión en ese instante. Bonita manera de empezar la aventura que, con dinero o sin dinero, luego se  convertiría en una de las más gratas experiencias de viaje que he tenido.

Como los problemas no viajan solos, y les gusta agruparse en el equipaje de los trotamundos, cuando te toca uno… te tocan todos!; mientras hacía cambio de avión en el Aeropuerto Charles De Gaulle, quise chequear mi correo (Hotmail) y zas!.. “ Su correo ha sido bloqueado por medidas de seguridad pues hemos detectado actividad inusual desde una locación no acostumbrada…. Mierda!!! (Versión 2.0).  Felizmente tengo otra cuenta en Gmail que sí funciona bien, así que en teoría ya no debería tener más problemas de comunicación. Bueno, eso pensaba yo…

Treinta horas y dos aviones después de haber dejado territorio peruano, estoy por fin en suelo de la milenaria China, llueve a cántaros, pero consigo un taxi honesto, que me lleva por solo 75RMB desde el aeropuerto hasta mi hotel, ubicado en un pintoresco Hutong del centro de Beijing. Hora de comunicarme vía correo electrónico con casa, y también con Marian, mi simpática Liaison officer en China, pero…. Esto es una maldición gitana!!! Además del Facebook, todos los servicios y aplicaciones de Google están bloqueados en China… incluyendo el Gmail!!!  La razón… la razón no la pude leer en la pantalla de la Tablet, pues fue justo en ese momento que uno de los cristales de mis lentes saltó, espontáneamente, de la montura para ir a estrellarse en el piso del lobby del hotel, tal vez se suicidó al saberse incomunicado, sin dinero, e innecesario. Demás está mencionar la versión completa de maldiciones que proferí en ese momento, en perfecto español, en medio de Beijing… y pensar que aún tengo 9 días más por delante para que las cosas se pongan peor.

Esa noche mi primer encuentro con la cultura culinaria china, de la mano de Marian, nuestro ángel guardián, es un tradicional “hot pot” o caldero mongol. Curioso artefacto de cobre, mezcla de caldero y cacerola integrada, en la que se cuecen las carnes de res, jibias, langostinos, lomo de yak, jamones, raíces de bambú, coles, y mil  especias más que se tienden sobre la mesa, y que con el transcurrir de los días se convertiría en cena obligada y centro de la tertulia “familiar” del grupo de amigos que se conformó de manera espontánea, y con gran empatía, desde el primer apretón de manos en esos días previos a la ceremonia de premiación.


Esa misma noche conocí a Hristo Dimitrov, de Bulgaria, fotógrafo con un gran talento para jugar con la geometría de las formas arquitectónicas. Ambos, sueltos en Beijing y con un par de días libres previos al evento, dedicamos el tiempo a visitar todo el patrimonio cultural posible en la ciudad.  Plaza en la que sin hablar ni leer Chino, hay que recurrir a la mímica, y aun así uno puede pasar serios aprietos para conseguir las cosas más elementales. Debo haber parecido un chimpancé de circo, rascándome las axilas, cuando trataba de conseguir por señas un frasco de desodorante en la farmacia más próxima (el que llevé de Lima reventó dentro de mi mochila, sobre mi ropa limpia).

Afortunadamente el subway de Beijing, limpio, económico, rápido y seguro, está señalizado en inglés y es muy fácil movilizarse en él para ejercer, en buena forma, el oficio de turista; el cielo de Beijing es muy similar al de Lima (color gris panza de burro). La ciudad prohibida es impresionante; basta estar en medio de los inmensos patios rodeados de terrazas de mármol para imaginarse a 10 mil soldados imperiales marchando con sus coloridos estandartes al compás de los tambores de guerra. Hoy, cientos de años después, si se escucha con atención en las sombras, casi se puede oír aun la cadencia de su paso marcial haciendo eco en los muros de la ciudad.  El Templo del Cielo, el Templo Lama, las Estelas de Confucio, el Palacio de Verano, el Cementerio Babaoshan, la Torre del Tambor, la Torre de la Campana, la Pagoda Blanca y otros muchos lugares que conforman el patrimonio histórico de China son igualmente sobrecogedores.
  
Al día siguiente se nos unieron, en el mismo hotel, terminal de arribo de todo peregrino gráfico nominado al HPA;  Tino Soriano, de España, y su habilidad para captar esas instantáneas personales que resumen una historia en un solo cuadro, además trajo como equipaje de mano, su relato de los 300 RMB que le cobró el taxi que lo trajo del aeropuerto. También llegó Salvatore Valente, de Italia, y su don para el retrato, un cazador de almas que captura con asombrosa facilidad en su respaldo digital.  Un par de días después, ya en la sede del evento, conocimos y adoptamos (seamos francos; ella nos adoptó) a Gali Tibbon, de Israel, mujer, siempre de negro, de una belleza exótica sólo superada por su talento para la fotografía documental y con una personalidad sui generis que hizo tartamudear a más de uno de los curtidos asistentes al evento.   

Es 20 de Junio y todos los nominados a recibir un galardón en el Humanity Photo Award 2013 nos trasladamos al Chateau Laffitte Hotel en las afueras de Beijing para las ceremonias de rigor. Si ya tenía cuatro amigos, aquí se convirtieron en 40 o más… June, Louis, Das, Vlad, Rozenne, José, Guillermo, Angie, Mmz, Claudio, Rui, Raed, Reza, Yuriy y siguen nombres. Recuerdo bien aquella primera noche en el Laffitte … perdí la pastilla de mi trípode, en medio del campo, cuando me disponía a hacer tomas nocturnas del castillo (en qué número de maldición voy?, ya perdí la cuenta junto con la mencionada pastilla.).  


La ceremonia de premiación es sencilla pero emotiva, si bien ya sabemos quiénes obtendrán los premios Performance, Nominación y Documental; el gran premio y premios especiales del Jurado recién se anuncian aquí; entre los ganadores del premio documental, con el trofeo en la mano y las emociones en el rostro. Yo obtuve un premio documental por mis fotografías de Marinera a caballo, una danza de coqueteo, y si!, al diablo con la modestia!;  se siente muy bien caminar sobre la alfombra roja y recibir un premio de esta categoría, al otro lado del planeta, y entre los mejores fotógrafos documentales del mundo. 

Luego vendrían las fotos de rigor, y la muy esperada presentación del Libro; “Memories of the Mankind VIII” conteniendo todas las fotografías premiadas. El video que han montado es espectacular, las palmas acompañan el fondo musical que enciende las emociones de una celebración que comienza con palmas y termina en fiesta…. y termina también con mi teleobjetivo bloqueado con el diafragma cerrado. En qué número de maldición dije que iba? … uhmmm… sospecho que alguien en Perú debe estar clavando alfileres negros, untados de sangre de pollo, en un muñeco de trapo bordado con mi nombre.

El 22, desde muy temprano se llevaron a cabo los foros y conferencias, que se extendieron luego al bar del hotel, hasta muy avanzada la noche. Una tertulia interesante, … si algo saqué en claro de esa noche en el bar; es que los fotógrafos documentalistas no contamos los pixeles, contamos las historias, y también que… después de seis o siete cócteles…   en chino, “Hi Pi” significa hielo.




Al día siguiente nos llevaron a conocer la Gran Muralla China, esa infinita cola de dragón imperial que reposa sobre las cumbres de las montañas, una de las maravillas del mundo, y que recorrimos bromeando y retozando como colegiales, mientras Gali acapara nuevamente todas las fotos, todas las miradas. Cada quien a su ritmo fuimos  hasta el punto más alto para el selfie de rigor, ondeando la bandera de la República Popular de China sobre la Gran Muralla. Si, estábamos en China y esa sería la prueba irrefutable.

La despedida oficial no es un adiós, es sólo un hasta luego, un nos vemos en el próximo HPA. Aún los que no asistan físicamente en el 2015, volverán en forma virtual, grabados en la memoria de los buenos amigos que hicieron aquí y que los traerán de vuelta evocando los imborrables recuerdos del HPA 2013. 

Pero el relato no termina aquí, volvimos al Hutong a disfrutar de unos días más de actividades extracurriculares, conociendo el otro Beijing, el cotidiano, menos turístico y más interesante. Aquí, cada noche después del trabajo y sin que sea su obligación, nos visita Marian, nuestro ángel guardián y dulce compañía, para asegurarse que estemos todos bien, completos y sobrios… bueno, eso de sobrios… En los días sucesivos, conforme íbamos dejando Beijing, ella se ocuparía de asistirnos en el check out del hotel, conseguirnos taxis para el aeropuerto, imprimir nuestros boarding pass, y ayudarnos a resolver todo aquello que estuviera en sus manos, para facilitar nuestra estadía y partida de China. Gracias Marian!!!


En este segundo capítulo, aprovechamos para hacer algunas compras en la ciudad… Ups!, ya recuerdo: La caminata de varias horas con Gali, que terminó con sus zapatillas y calcetines destrozados, por culpa de un mapa que no estaba a escala, y que emprendimos p para buscar unos regalos  que finalmente compré en otra parte… (I am Sorry Gali / Thanks Gali) pero la agradable conversación de aquella larga y calurosa tarde bien valió el sacrificio de cualquier caminata, zapatilla o calcetín…. Al día siguiente una intrincada aventura de cuatro conexiones en el metro, en hora punta, partiendo desde una estación que no figura en el mapa, para llegar a otra estación que sí figura pero aun no construyen, nos transporta al barrio de artistas; una ex-instalación industrial convertida en atelieres y galerías de arte al noreste de la ciudad. Se respira aquí, en olor a bohemia, el germen de una primavera cultural que seguramente en un futuro no muy lejano, marcará una pauta en las corrientes artísticas de occidente. Ya no recuerdo si fue esta misma tarde que mi cámara cayó desde un metro de altura, sobre el piso de baldosas en el lobby del hotel, fue un golpe seco, seco y agrio como el sabor de boca después de una pesadilla, pero … no le paso nada!, al parecer mi cámara es a prueba de golpes y maldiciones. (No, no voy a decir la marca). También creo que fue esa misma tarde que Gali intentaba hacer reservas de vuelo para el Tíbet desde su Tablet, y cada vez que ingresaba su número de tarjeta de crédito alguien llegaba, la interrumpía y se borraban los datos… varias horas y no pocos improperios después, le encargó el booking a June, nuestro otro ángel guardián, quien pudo solucionarle el problema al filo del plazo para comprar los boletos de avión.

Hristo fue el primero en dejarnos a primeras horas del 26 de junio; mientras escribo estas líneas sé, de buena fuente, que lo están entrevistando en la TV de Bulgaria. Pocas horas después se marchó Tino, quien equivocó el taxi a buen precio que Marian le había conseguido y se subió en otro que pasaba accidentalmente por allí… pero llegó bien! Con menos Yuanes en el bolsillo, pero bien!... para proseguir, en otras latitudes, con su trabajo sobre medicina natural. Gali se embarcó para el Tibet en busca de un nuevo reportaje esa madrugada y ya ha posteado algunas fotos en las redes. Yo partí a primeras horas del 27 luego de una última y emotiva cena con Marian y Salvatore en el…. en el Mc Donalds!!!

Si creen que la aventura y maldición gitana terminaron aquí, pues les diré que…no!, respecto de la aventura, el HPA2013 parece ser sólo el prólogo de una historia aun por escribirse. Y respecto a la maldición… no pude cambiar los Yuanes que me quedaban en el aeropuerto de Beijing, y aquí en Perú no me sirven de mucho. Llegando a Lima, no me esperaba nadie en el aeropuerto, el taxista que contraté jura que yo lo llamé unas horas antes (desde el avión?) para cancelar el servicio y el DVD con el espectacular video clip del evento no corre en ningún programa, parece que se dañó en el viaje.  Pero gustosamente volvería a pasar por todos esos inconvenientes con tal de volver a vivir la experiencia del Humanity Photo Award… Nos vemos en el HPA2015… Volveré, juro que volveré!





English






June 15th, it is a long flight from Lima to Paris, and Paris is only a stop at halfway to Beijing, where I will attend to the Humanity Photo Award 2013, since I am among the nominees for an award ... in short; let’s say there are satisfactions that, from time to time, give us the craft of documentary photographers.






As I was saying; it's a long flight; the Atlantic Ocean, 35,000 feet below my boredom, looks monotonous from the window of the Boeing 777, the cute smile of the French stewardess is sweet for the first five hours, then loses its charm as an expensive perfume that is fading when interacting with other people. I think I have seen all films of the library of the plane. Maybe in the option to "pay per view" there is something interesting, it's just a matter of spending a few Euros with the credit card ... The card! Holy flying shit! I forgot my credit card at home! .... No way to tell the pilot to turn around, paying him petrol and invite him a coke ... No, there is no turning back, I'm going, literally speaking, to the opposite side of the world, only with what I might have in my wallet. Well, I have some cash, but my plans to come back on the Trans-Siberian Express (Beijing - Moscow) went down the toilet of the aircraft at that time. Nice way to start the adventure that, with money or without it, it became one of the most rewarding travel experiences I have had.






Since the problems do not use to travel alone, and they like to get grouped into globetrotters luggage, when you get one ... then you get all of them! While I was changing planes at Charles De Gaulle Airport, I wanted to check my email (Hotmail) and poof! .. "Your mail has been blocked for security reasons because we have detected unusual activity from an unusual location .... Shit! (Shit 2.0). Fortunately I have another Gmail account that works well so, in theory, I should not have more communication problems. Well, I thought so...






Thirty hours and two planes after leaving Peruvian territory, I'm finally on territory of ancient China, it rains copiously, I got a honest taxi, it takes me only 75RMB from the airport to my hotel, located in a quaint Hutong in the center of Beijing. Time to communicate via email with home, and with Marian, my cute Liaison Officer in China, but.... this is a gypsy curse! In addition to Facebook, all Google services and applications are blocked in China ... including Gmail! The reason... I cannot read the reason on the screen of the tablet, it was just then when one of the lenses of my glasses jumped spontaneously off the frame to crash on the floor of the lobby of the hotel, I think it committed suicide at knowing itself uncommunicated, without money, and unnecessary. Needless to mention the full version of curses I said at that time, in perfect Spanish, amid Beijing ... and I still have 9 days ahead for things to get worse.






That night I had my first encounter with Chinese food culture, from the hand of Marian, our guardian angel. It is a traditional "hot pot" also known as Mongolian cauldron. A curious copper artifact, some kind of cauldron with an integrated pan in which the beef, cuttlefish, prawns, yak loin, ham, bamboo roots, sprouts, and over a thousand spices that are laid on the table, are cooked in the boiling water. Later, with the passing of days it becomes the center of the "family" gathering, of the group of friends having dinner, a group formed spontaneously, and with great empathy, from the first handshake in those days before the ceremony awards.






That night I met Hristo Dimitrov, from Bulgary, a photographer with a great talent to play with the geometry of architectural forms. Both of us, with a couple of free days in Beijing before the event, had the time to visit every possible cultural heritage in the city. A place in which, without speaking or reading Chinese, we must use mimicry and, believe me, you can be in a serious trouble to get just the most basic things. I must have looked like a circus chimp, scratching my armpits, when trying to buy a spray of deodorant in the nearest pharmacy (the one I brought from Lima blowed up inside my backpack, on my laundry).






Fortunately the Beijing subway, clean, economical, fast and safe, is signalized in English and is very easy to get around on it to exercise, in good shape, the tourist trade; Beijing sky is very similar to Lima (donkey belly gray). The Forbidden City is impressive; just stand up on the middle of the vast courtyards surrounded by marble terraces, to imagine 10,000 imperial soldiers marching with their colorful banners to the beat of the war drums. Today, hundreds of years later, if you listen closely in the shadows, you can almost hear even the cadence of their martial step echoing through the walls of the city. The Temple of Heaven, Lama Temple, Confucius Temple, the Summer Palace, Babaoshan Cemetery, the Drum Tower, the Bell Tower, the White Pagoda and many other places of the heritage of China, are equally overwhelming.






The next day we joined, in the same hotel, arrival gate for all nominated graphic pilgrims to HPA; Tino Soriano, from Spain, and his ability to capture those personal snapshots that summarize a story in a single frame, also he brought as luggage, his story of RMB 300 charged by the taxi that brought him from the airport. Also arrived Salvatore Valente, from Italy, and his gift for portraiture, a hunter of souls, captured with amazing ease on a digital support. A couple of days later, in the venue, we met and adopted (let's be honest, she adopted us) Gali Tibbon, from Israel, a woman in black, of an exotic beauty surpassed only by her talent for documentary photography, she has a strong and a sui generis personality that made stuttering to more than one of the experimented attendees.






It is June 20th, and all nominees to receive an award in the Humanity Photo Award 2013 moved to the Chateau Laffitte Hotel on the outskirts of Beijing for ceremonies. If I already had four friends, here became more than 40; June, Louis, Das, Vlad, Rozenne, Joseph, William, Angie, Mmz, Claudio, Rui, Raed, Reza, Yuriy and so many more. I remember well that first night in the Laffitte... I lost the fastener of my tripod in the middle of the field, when I wanted to do some night shots of the castle (how many curses happening up to now?, I lost count along with the aforementioned fastener).






The award ceremony is simple but moving, although we know who will get the Performance, Nomination and Documentary awards; the Grand Award and Special Jury Awards are not announced up to this moment; between documentary prize winners, with the trophy in hand and the emotion on their faces. I got a Documentary Award for “Marinera; flirty dance on horseback”, and yes! to hell with modesty!; it feels great walking on the red carpet and receive a prize in this category, at the opposite side of the planet, among the best documentary photographers of the world.


After the official group pictures, we attend to the highly anticipated presentation of the Book "Memories of the Mankind VIII" containing all the winning photographs. The video clip is spectacularly edited, palms accompanying the background music that spark the emotions ending in a celebration party... and also ends with my telephoto lens blocked with closed diaphragm. In what curse number I said it was going on? Uhmmm... I suspect someone in Peru is sticking black pins, smeared with chicken blood, in a rag doll with my name embroidered.






June 22th, from very early were conducted forums and conferences that then spread to the hotel bar late into the night. An interesting gathering... if something is clear of that night at the bar; is that documentary photographers do not count the pixels, we tell the stories, and also... after six or seven drinks... that, in Chinese, "Hi Pi" means ice.






The next day we went to visit the Great Wall of China, an infinite imperial dragon tail resting on the tops of the mountains, one of the wonders of the world. We went kidding and frolicking like schoolboys, while Gali attracts again all cameras, all focuses. Everyone went at his own pace to the highest point of the mountain, for the rigor selfie picture waving the flag of the People's Republic of China on the Great Wall. We were in China, and this “selfie” would be the smoking gun.






The official farewell is not a goodbye, it is just a “see you later”, a “see you again in the next HPA”. Even those who will not attend in 2015, will virtually do so, engraved in the memory of the good friends we made here and who will bring back on 2015 the lasting memories evoking the HPA 2013.






But the story does not end here, we returned to Hutong to enjoy a few more days of extracurricular activities, to see the other Beijing, the everyday living way city, less touristic and more interesting. Here, every night after work, Marian, our guardian angel and sweet company, visit us to make sure we're all right, complete and sober... well, sober... In the following days, as we were leaving Beijing, she took care of us, assisting in the checkout at the hotel, got us taxis to the airport, print our boarding passes, and help solve everything in his power to facilitate our stay and departure from China. Thanks Marian!






In this second chapter of the trip, we had the opportunity to do some shopping in the city ... Ups, now I remember: The walk of several hours with Gali, which ended with her shoes and socks ruined, because of a wrong map, just to find some gifts which finally we bought elsewhere... (Sorry Gali / thanks Gali) but the pleasant conversation, we had that hot afternoon, was well worth the sacrifice of any walk, shoe or sock... The next day an intricate adventure with four connections on the subway, at rush hour, leaving from a station which is not on the map, to get to another station that is contained but not yet built, transports us to the neighborhood of artists; former industrial facility converted into art galleries and ateliers northeast of the city. Here, in a bohemian smell, the germ of an artistic spring will probably set a standard in the cultural currents of the west in a not so far future. I do not remember if it was this afternoon that my camera fell from one meter high on the tile floor at the hotel, it was a bitter hit as the taste in mouth after a nightmare, but... no, nothing happened!, apparently my camera is shockproof and curseproof (no, I am not going to mention the brand). I also think it was that evening that Gali was trying to make flight reservations for Tibet from her Tablet, and every time she typed her credit card number, somebody arrived, interrupted her and the data got lost ... several hours and quite a few expletives later, she commissioned the booking to June, our other guardian angel, who solved the problem on the edge of time to buy airline tickets.






Hristo was the first to leave us in the early hours of June 26th; while I write these lines, I know, on good authority, that he is being interviewed on TV in Bulgaria. Within hours Tino left Beijing, he mistook the cab at a good price that Marian had gotten for him and accidentally boarded another passing by ... but he was fine! Less Yuanes in his pocket, but fine!... he is now shooting on natural medicine elsewhere. Gali flew to Tibet that morning, in search of a new story, she has already posted some pictures in the networks. I left early on 27 after a last and emotive dinner with Marian and Salvatore at... at Mc Donalds!









If you think that the adventure and gypsy curse ended here, I have to tell you... no!, for adventure, HPA2013 seems to be only a prologue to a story yet to be written. And about the curse ... I could not change my remaining Yuanes at the airport in Beijing. Arriving in Lima, there was none expecting me at the airport, the taxi driver I hired swore that I called him a few hours earlier (from the plane?) to cancel the service. The DVD, with the amazing video clip of the event, does not work at all, it looks like damaged on the flight. But I would gladly go through all these again for being present in the next Humanity Photo Award... See you at the HPA2015 ... I shall be there, I swear I shall be there!

No hay comentarios.: