viernes, diciembre 12, 2014

Tuvalu, un país a 1°C sobre el nivel del mar



Soseala Tinilau, delegado de tuvalu ante la COP20, señala la ciudad de Funafuti, capital del estado, en uno de los nueve atolones  que conforman el país.

Tuvalu, situado en la Polinesia, a dos horas de vuelo al norte de Fiji, es uno de los Pequeños Estados Insulares en Vías de Desarrollo (SIDS, por sus siglas en Ingles). 

Con su capital en el atolón de Funafuti, es el 4to país más pequeño del planeta con una extensión de sólo 26 km2 y una población de 10,000 habitantes, y se estima que habrá desaparecido de la superficie del Océano Pacífico para el año 2050, si la temperatura y el nivel del mar continúan elevándose. La elevación de sólo un grado centígrado en la temperatura promedio del planeta, podría ser una grave amenaza a la supervivencia de estas personas que habitan en un archipiélago de 9 atolones, cuyo punto más alto se eleva sólo 4.6 metros sobre el nivel del mar. 


Se afirma que Tuvalu será uno de los primeros estados en desaparecer bajo el mar debido al cambio climático. Actualmente la elevación del nivel del mar ya ha contaminado, con agua salada, sus fuentes de agua subterránea, haciendo que su única alternativa de supervivencia para obtener agua potable sea la recolección y almacenamiento de lluvia, entre los meses de Diciembre a Marzo. Excepto cuando se produce el fenómeno del niño y éste trae la sequía a las islas. 

La contaminación del agua del subsuelo, también está afectando los cultivos de “Taro” y “Puraka”, especie de papas nativas que, aparte del coco y el pescado, son la única fuente de alimento que se cultiva en las islas. Islas que dependen de su autosuficiencia pues el comercio entre ellas es escaso ya que están comunicadas entre sí por pequeñas embarcaciones que hacen el viaje sólo una vez al mes si las condiciones climáticas lo permiten.

En Tuvalu, sus habitantes son autosuficientes, producen todo lo que requieren, viven en paz aislados del contaminado mundo exterior y sus costumbres consumistas, no tienen mucho dinero, tampoco lo necesitan. 

En este pequeño estado insular, a pesar de ser un paraíso, literalmente hablando, el turismo es escaso, el único hotel del país tiene 18 camas y sólo hay un vuelo a la semana, desde Fiji a Funafuti, en una pequeña aeronave con capacidad para 38 personas. 

La delegación de Tuvalu, ha viajado más de treinta horas, con la esperanza de ser escuchados, en Lima, en la COP20. Ya que un acuerdo de las naciones para reducir las emisiones y mantener el calentamiento global por debajo de 2° C para el año 2025, podría ser, y de hecho será, un acuerdo con una meta demasiado tardía y demasiado caliente para los Tuvaluanos, que sólo quieren disfrutar de la pesca, su música y su danza, en uno de los últimos paraísos no industriales del planeta, un planeta que ellos no han contribuido a contaminar. 



Suuichi Endou, embajador de buena voluntad por el cambio climatico, muestra los efectos del incremento del nivel del mar en Tuvalu.

Texto y Fotos: © Carlos García Granthon

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