miércoles, octubre 15, 2014

Cementerio de La Recoleta






Inaugurado el 17 de noviembre de 1822, en lo que fueran los terrenos de la huerta del convento de los frailes recoletos descalzos, El camposanto de La Recoleta se convirtió en el primer cementerio público de la ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, y es un hecho que no muchos conocen, en 1863, cuando por un decreto del presidente Bartolomé Mitre, y en franca oposición al clero, se dio sepultura allí al Dr. Blas Agüero, conocido y prominente miembro de la Masonería; el obispo de la ciudad, Monseñor Aneiros, retiro oficialmente la bendición al cementerio y por ende el estatus de terreno consagrado, no habiéndose restituido, que se sepa, hasta el día de hoy. Dicho de otra manera y desde las formalidades del catolicismo urbano; La Recoleta es un cementerio, mas no un camposanto.