domingo, julio 12, 2015

Cementerio de Nueva Esperanza; por los cerros de los cerros, amén


Se dice que el cementerio de Nueva Esperanza, en el distrito de Villa el Salvador, en Lima, es uno de los más grandes de América. Lo cierto es que sus fronteras son tan difusas como el marco de informalidad en el que se sustenta, pero es tan real y palpable como los casi dos millones de visitantes que recibe cada año, solo en el día de los muertos.

El cementerio fue creado, a comienzos de los 80´s,  espontanea, explosiva y masivamente sobre las lomas costeras, los nuevos apus tutelares para quienes provienen del ande. Cerros  que fueron tomados por la necesidad y la fuerza de millones de migrantes, desplazados por la violencia interna y asentados en el cono sur de la ciudad en busca de una Nueva Esperanza.


Cuando hasta morirse en la legalidad se hizo inalcanzable para estos migrantes; cada quien tomo de la tierra un palmo, de su propia carga una cruz y de su camino unas piedras,  para enterrar a sus difuntos. Las tumbas aumentaron rápidamente, se convirtieron en cementerio, y la quebrada, tomada, se convirtió en un laberinto insondable de cruces, colores, sepulcros, costumbres, y viejas raíces de nuevas familias, que eventualmente vuelven aquí a honrar su pasado, y su difunto, en una necrópolis que se extiende por los cerros de los cerros, amén.








Textos y Fotos: 
© Carlos García Granthon
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