martes, agosto 25, 2015

Tuvalu; el éxodo de un país que se hunde


Suuichi Endou, director de la ONG Tuvalu Overview, muestra los  efectos destructivos de las crecientes marejadas en las islas.  COP20, Lima, Perú. Foto: © Carlos García Granthon

Tuvalu; el éxodo de un país que se hunde

El gobierno de Tuvalu, un pequeño estado insular de la Polinesia, está a la búsqueda de terrenos en venta, en tierra firme, a donde pueda migrar toda su población antes que desaparezcan los nueve atolones que conforman ese país, un país que literalmente se hunde en medio del cambio climático.


Enele Sopoaga, primer ministro de Tuvalu, en una gira por Europa en busca de ayuda, el pasado mes de julio, dijo a PressACP; “no se puede salvar al mundo si no se salva a Tuvalu”. Así mismo el 24 de agosto último, él y su gabinete, declararon a Radio New Zealand que se encuentran, oficialmente, a la búsqueda de tierras en Nueva Zelanda y Australia a donde puedan llevar en éxodo a toda la población de su país, y que ésta pueda allí adaptarse y dedicarse a la agricultura para sobrevivir. Pero cuánta tierra firme puede comprar un estado, que está entre los más pobres del mundo? Tuvalu cuenta con un PBI de sólo 36 millones de dólares al año, y sus únicos ingresos provienen de la venta de monedas y estampillas a coleccionistas, y derechos de dominio “dotTV” a empresas de televisión, pues la agricultura y ganadería local son sólo una actividad de supervivencia en las actuales circunstancias.

Tuvalu, con sus pobladores asentados en islas con escasos 4 metros sobre el nivel del mar, en sus puntos más altos, será uno de los primeros países en desaparecer de la superficie del planeta por acción del cambio climático. Una desaparición inevitable ya, y que desafortunadamente veremos antes de llegada la mitad del presente siglo.  La desaparición de Tuvalu no es una predicción alarmista, es un hecho concreto e irreversible. Según cuenta Suuichi Endou, fundador de la ONG Tuvalu Overview, ya algunos islotes han comenzado a desaparecer y a comienzos de 2015 el ciclón Pam literalmente borró del mapa la isla de Vanafua, en la zona de protección natural del atolón de Funafuti, capital del estado. Donde no hace mucho había una paradisiaca isla con un bosque de palmeras, hogar de aves marinas y fauna local, ahora sólo queda un banco de arena semi sumergido de unos pocos metros de diámetro.  

Los tuvaluanos, una vez iniciado el éxodo, tendrán que dejar atrás sus raíces y sus muertos, para subsistir en calidad de inmigrantes en tierras extrañas, pues la figura de refugiados climáticos, que les hubiera facilitado las cosas, no existe aún en la legislación internacional. Como inmigrantes perderán su identidad cultural y su nacionalidad, último y único patrimonio que podrían aún rescatar de entre las agitadas aguas de la política internacional, que no logra llegar a un acuerdo eficaz sobre reducción de emisiones, ni sobre asistencia a pueblos directamente afectados por cambios climáticos ocasionados por el hombre. Tal vez suene sencillo al lector el  tener que reubicar a 11,000 personas, pero cómo se reubica la memoria, el orgullo y la identidad nacional de un pueblo con una rica historia tribal que se remonta al primer milenio antes de cristo?,  un pueblo que fue descubierto en 1568 por los españoles, saqueado por balleneros y traficantes de esclavos peruanos en el siglo XVIII, y que en la segunda guerra mundial fue ocupado por los marines americanos y bombardeado por los japoneses. Un pueblo que con mucho esfuerzo ganó su independencia recién en 1978,  que es actualmente una monarquía constitucional perteneciente a la Commonwealth, y que habrá desaparecido del horizonte geográfico y de la lista de la comunidad de naciones antes de que transcurran 20 años.

Para terminar, sólo añadiré que, hoy por hoy, Tuvalu y los más de 11,000 habitantes de éste, una vez idílico país de paz, pesca, palmeras, ocasos y música, piden ayuda de la única manera que saben hacerlo; cantándole al mundo en este Video:
  


Carlos García Granthon

No hay comentarios.: